Aunque suelen ser vistos como una plaga para el campo, la baja presencia de chapulines este año podría estar revelando algo más importante: las condiciones de sequía que enfrenta la región.

Claudia Gutiérrez Majalca, directora de Desarrollo Rural, explicó que estos insectos aparecen normalmente con las primeras lluvias; sin embargo, durante agosto su presencia ha sido menor debido a la escasez de alimento y a la falta de humedad generalizada en el municipio.

La funcionaria señaló que los chapulines tienen la capacidad de permanecer hasta un año en estado de latencia bajo el suelo, esperando condiciones favorables para salir. Su aparición depende de que exista suficiente alimento y humedad, por lo que sus poblaciones pueden convertirse en un indicador natural de lo que ocurre en el entorno.

La situación coincide con los efectos de la sequía en el campo: algunas parcelas de frijol ya se han perdido y la siembra de avena se ha visto afectada por la falta de lluvias. Gutiérrez Majalca destacó que, aunque el chapulín forma parte del equilibrio del ecosistema, cuando encuentra condiciones favorables puede reproducirse rápidamente y convertirse en una amenaza para los cultivos.

Así, la poca presencia de estos insectos este año no necesariamente es una buena noticia para el campo, pues podría ser otra señal de que las lluvias no han sido suficientes para generar las condiciones necesarias para la producción agrícola.