
Habitantes de la región de Gran Morelos, Belisario Domínguez, Nonoava y San Francisco de Borja denunciaron que la violencia y la presencia de grupos delictivos han provocado desplazamientos forzados, despojos de propiedades y el cierre de negocios en diversas comunidades.
Un residente de Belisario Domínguez aseguró que la situación de inseguridad se agravó desde septiembre del año pasado, tras los hechos violentos registrados en Gran Morelos, generando un clima de temor entre las familias de la zona.
Según su testimonio, personas armadas han ocupado ranchos y viviendas de manera ilegal, además de apropiarse de ganado, maquinaria agrícola, vehículos y otros bienes de los propietarios que se han visto obligados a abandonar sus tierras.
El denunciante afirmó que en municipios como San Francisco de Borja y comunidades como Santa Rosalía de Cuevas se han reportado casos de familias que fueron expulsadas de sus propiedades, mientras que otras han optado por abandonar la región ante las amenazas.
Asimismo, señaló que persiste el temor entre la población debido a la instalación de retenes clandestinos, donde presuntamente se revisan teléfonos celulares y se intimida a los habitantes.
A decir del ciudadano, la actividad económica también se ha visto afectada, pues varias tiendas y expendios han cerrado sus puertas por temor a extorsiones y actos de violencia.
Aunque reconoció la presencia de operativos de seguridad en la zona, consideró que estos no han sido suficientes para devolver la tranquilidad a las comunidades afectadas, por lo que pidió una presencia permanente de corporaciones como la Guardia Nacional, el Ejército y la Policía Estatal.
´´Necesitamos que nuestro pueblo vuelva a la tranquilidad que tenía antes´´, expresó el habitante, quien hizo un llamado a las autoridades para reforzar la vigilancia y garantizar la seguridad de quienes permanecen en la región.
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